martes, 1 de abril de 2014

Se solicita cincha disfrazada de persona que ayude a mantener los pedazos en su sitio y que el cuerpo no se desplome.

jueves, 6 de febrero de 2014

Sabía que algo iría mal. La cerradura de la puerta de entrada de su casa cerraba hacia la derecha y abría hacia la izquierda. Las llaves de los grifos estaban mal conectadas, de donde debía salir agua fría salía caliente y viceversa. El felpudo lo tenía dentro, tras la puerta, en lugar de en el exterior dando la bienvenida. Se tapaba con la sábana bajera, todas las sillas eran distintas y la nevera estaba llena de cosas que no comía. Pero fue mirar sus ojos y tuvo la certeza de que no había nada más coherente que su corazón.

lunes, 20 de enero de 2014

DESEO EN UNA CAMA DESHECHA



Encuentro besos, caricias y lengua
todos mezclados en la cama,
la coherencia es una cosa ardua
cuando tu piel me reclama.

El agua me la bebo de tus poros.
¿Por ti? Reescribo el abecedario
Tus gemidos son mil coros
Que paralizan el calendario.

Resulta que la perversión,
esa denostada cualidad,
la declaro mi diversión,
hagamos pues alguna maldad.

Adelante con ese plan trazado,
que tus manos me muestren
todo mi deseo por ti cazado
y ya puestas, que nos olviden.






sábado, 26 de octubre de 2013

Graffitti en la fachada lateral de un edificio. Coches, motos, personas, taxis y yo en una guagua. Paisaje urbano de media mañana. Las calles aún mojadas, llovió durante la noche. Viento, nubes y ahora asoma el sol. Miro al cielo. Las nubes son más plásticas que este paisaje urbano de colores desvaídos y estética desgastada por la vejez y la marginación. Los barrios habitacionales no son motivo para la belleza. Los árboles y los columpios en medio de la acera de la avenida resultan absurdos y anodinos. No destacan. También se hallan inmersos en ese paisaje urbano. Todo se repite, las mismas rutinas y quehaceres. Nada cambia, nada es diferente. Ya no brillan los colores y la vitalidad agoniza. 16 infinito, el graffitti de la fachada.

lunes, 21 de octubre de 2013



Loco, mi nombre es alegría. Es tanta la dicha que me inunda que mil himnos no podrían compararse al estruendo de mi risa. Camino, corro y salto y noto el césped delicadamente húmedo bajo mis pies. Estiro los brazos y la brisa fresca resbala entre mis dedos. Huele a todo lo bueno del mundo, no hace frío ni calor. Y camino, corro y salto y me tumbo en el césped. La muerte nunca se sintió tan viva.

viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo I o como quieras llamar a la continuación de Una historia que aún no tiene nombre.


Lo mejor que tiene el pasado es la idealización de los buenos momentos y la supresión de los malos. Incluso en los pasados más tormentos, vejatorios, terribles y dantescos, todo se suprime, se disimula y se guarda en compartimentos que se entierran bajo capas y capas de minutos y años. Y al final, si uno ha hecho bien sus procesos mentales, los recuerdos dejan de doler. Las vivencias ya no se distinguen de vivencias o sueños y las pesadillas solo consisten en sombras empequeñecidas. Todos tenemos nuestro amuleto o escudo protector, un juguete, un cacharro, una mascota… Nos ligamos a un ente externo como mecanismo de supervivencia y evasión. Es poético como en nuestros recuerdos imperan los sabores, los olores y los sonidos más que las imágenes. Puede que porque lo que vemos se olvida con más facilidad que lo que percibimos con sentidos más profundos. Se recuerda como flashes en los que las voces en off, los olores y las texturas llegan desincronizadas a la memoria. Aunque siempre hay imágenes que parecen grabados en diamante, que por más tiempo que pase resultan inalterados e imborrables. 
Se recuerda desde que se nace, creo que una vez leí que los bebes sueñan con su estancia en el vientre materno. Puede que sea cierto. Sin embargo, son cosas como los referentes maternos y paternos, los primeros juegos, los días en preescolar, las vacaciones en playa… Suerte de aquellos que tienen sus recuerdos ligados al mar. Ese tipo de recuerdos adorables, entrañables y sobre todo, no dolorosos. Dado que el futuro no existe y el presente es inestable, el pasado es seguro. Lo que ha pasado ha pasado y listo. Uno puede olvidarlo o renegar de él, pero la historia es así. La descubras, la borres o la desconozcas, está ahí. En todos nosotros. Eso es lo bello del pasado. Es certero, no miente a pesar de que el tiempo se lo lleva todo de una manera u otra.

sábado, 15 de junio de 2013

Razones para sonreir hoy:

Sonríe porque no pudiste dormir más tiempo.
Sonríe porque si eres estudiante, todavía tienes cosas pendientes.
Sonríe porque igual no puedes ir a la playa o igual sí.
Sonríe por la canción que escuchas aunque sea una raja venas demoledora.
Sonríe por esa sonrisa random que viste por la calle.
Sonríe por ese chiste que no tuvo gracia.
Sonríe porque tu familia te toca las narices y tus amigos te trollean.
Sonríe al cielo, a las nubes e incluso al viento intempestivo.
Sonríe por esa caña o refresco fresquito que te tomaste muert@ de sed.
Sonríe por despertar junto a ella o junto a él.
Sonríe porque l@ verás pronto.
Sonríe incluso si ya no l@vas a volver a ver.
Sonríe a los que ya no están, a pesar del daño.
Sonríe también a los que están, a los que permanecen y a los que aún no se han ido.
Sonríe por las noticias dantescas que ves por la TV.
Sonríe porque los planes salen bien.
Sonríe porque estas muerto de hambre.
Sonríe porque si quieres lo tienes, si lo luchas, lo consigues, aunque no sea lo que esperabas.
Sonríe porque lo bonito es el camino, el final es lo más corto.
Sonríe por ese mensaje que esperabas.
Sonríe por esa conexión mental.
Sonríe al miedo y a la oscuridad.

Sonríe ahora para combatir las tristezas, las penurias, la ansiedad, las sombras que te oprimen, el dolor que te ataca. Sonríe incluso aunque no estés bien, llora ahora para que luego, las únicas lágrimas que derrames sean de risa. Sonríeme, regálame una sonrisa. Todo llega, más tarde o más temprano. Así que tranquilidad y a reir. Que estás mucho más guap@ cuando sonríes.

Ahora dime, ¿por qué sonríes tú?